Cómo educamos
En SICLM no entretenemos: educamos. Detrás de cada juego, cada campamento y cada reunión de los sábados hay un método probado durante más de un siglo en todo el mundo, el método scout, pensado para que cada niño, niña y joven descubra de qué es capaz y llegue a ser la mejor versión de sí mismo.

Aprender haciendo
Nadie aprende a montar una tienda leyendo un manual: se aprende montándola, equivocándose y volviéndolo a intentar. Esa es la idea que lo sostiene todo. En el escultismo, niños y jóvenes son protagonistas de su propia educación: no reciben lecciones, viven experiencias. Toman decisiones, asumen responsabilidades reales y aprenden de sus aciertos y de sus errores, siempre acompañados —nunca dirigidos— por personas voluntarias formadas para ello.
El resultado no se mide en un examen. Se ve con el tiempo: en jóvenes autónomos, seguros de sí mismos y comprometidos con lo que les rodea.

Los pilares del método 
El método scout no es una suma de actividades sueltas, sino un sistema. Estos son sus elementos:

  • La vida en equipo. Se crece en pequeños grupos donde cada persona tiene su papel y todos se necesitan. Ahí se aprende a convivir, a liderar y a dejarse ayudar.
  • El aprendizaje activo. Aprender haciendo, en la acción y desde la experiencia directa.
  • El contacto con la naturaleza. El aire libre es nuestra gran aula: enseña respeto, esfuerzo y humildad como no lo hace ningún tejado.
  • Un compromiso con unos valores. La Promesa y la Ley scout son la adhesión libre y personal a una forma de vivir basada en la honestidad, el respeto y el servicio.
  • La progresión personal. Cada persona avanza a su propio ritmo, con metas adaptadas a su edad y su momento.
  • El marco simbólico. Historias, símbolos y referentes que dan sentido y magia a cada etapa.
  • El acompañamiento educativo. Personas adultas que no mandan, sino que acompañan, dan ejemplo y abren camino.
  • El servicio a los demás. Ser útil a la propia comunidad como forma natural de crecer y de dejar el mundo mejor de como lo encontramos.

Un camino por etapas 
Nadie educa igual a un niño de siete años que a un joven de dieciséis. Por eso el camino scout se recorre por etapas, cada una con su propio estilo, sus retos y su forma de jugar. A medida que crece, cada educando va pasando de una a otra, ganando autonomía y responsabilidad:

  • Colonia (6–8 años) — Los más pequeños descubren el escultismo a través del juego y la fantasía, en un entorno de cariño y seguridad.
  • Manada (8–11 años) — La aventura en grupo, la amistad y las primeras responsabilidades compartidas.
  • Tropa (11–14 años) — La vida en equipo, la exploración y el gusto por superar retos cada vez mayores.
  • Unidad (14–17 años) — Proyectos propios, pensamiento crítico y compromiso creciente con el mundo que les rodea.
  • Clan (17–21 años) — El servicio, las grandes rutas y la construcción del propio proyecto de vida.

De la Colonia al Clan, un mismo camino: crecer para cambiar el mundo a mejor.

Educar a la persona entera
El escultismo no se ocupa de una parcela de la persona, sino de toda ella. A lo largo de este camino, cada educando desarrolla su cuerpo y su salud, su cabeza y su curiosidad, su corazón y sus emociones, su relación con los demás y su dimensión más profunda y espiritual. Educar a la persona entera: ese es, en el fondo, todo el objetivo.


Y todo, con las máximas garantías
Una educación así solo es posible sobre una base de confianza. Por eso todas nuestras personas voluntarias se forman gracias al Servicio de Formación "Insignia de Madera" y trabajan bajo nuestro Plan de Protección de la Infancia, que garantiza el buen trato y la seguridad de cada niño y niña en todas las actividades.
→ Conoce nuestro compromiso con la [Protección de la Infancia]


Este camino se recorre en un grupo
Descubre cómo funciona un grupo scout y encuentra el tuyo. → [El grupo scout]  · [Únete]